Arendt no era , recordémoslo, una fatalista: su principal mensaje era que los seres humanos son capaces de acometer nuevos pensamientos y nuevas acciones . Si la gran tradición del pensamiento de Occidente se ha derrumbado dejando tras de sí un territorio devastado, disponemos al menos de "la gran suerte de poder mirar al pasado sin que ninguna tradición distraiga nuestros ojos".
Margaret Canovan
Hannah Arendt, el legado de una mirada
Nació. Perdió. Se mudó. Leyó. Se fascinó. Se enamoró. Se mintió. Se marchó. Se colmó de miedo. Se colmó de coraje. Se colmó de amor. Se colmó de amistad. Partió. Escribió. Reconstruyó. Editó. Publicó. Viajó. Registró. Enseñó. Recordó. Ganó. Agradeció. Se accidentó. Sufrió. Pensó. Murió. (1906-1975)
viernes, 21 de junio de 2013
viernes, 27 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
Hannah Arendt, vivir y pensar
VIVIR Y
PENSAR
Delia
Sisro
La vida,
muchas veces, es el relato que estamos dispuestos a construir. Se puede
contar una vida entera con palabras, incluso con unas pocas palabras: Nació.
Perdió. Se mudó. Leyó. Se fascinó. Se enamoró. Se mintió. Se marchó. Se colmó
de miedo. De coraje. De amor. De amistad. Partió. Escribió. Reconstruyó. Editó.
Publicó. Viajó. Registró. Enseñó. Recordó. Ganó. Agradeció. Se accidentó.
Sufrió. Pensó. Murió.
Así se
podría sintetizar la vida de Hannah Arendt pero también la de cualquiera, y por
eso habrá que dar detalles: en 1906 nació en Linden, lo que hoy es parte
de Hanóver; creció en Königsberg; emigró a Nueva York, como
muchos judíos alemanes, para anticipar y criticar lo que otros no eran capaces
siquiera de ver. Heidegger le fue inevitable y supo comprenderlo.
Jaspers fue su maestro, su amigo y su preocupación.
Aunque
tuvo varios trabajos, se ganó la vida con palabras. Calibrarlas no fue para
ella una inquietud. Eran ácidas, impredecibles, implacables. “Pensar es
peligroso”, decía. Y pensaba. Conquistaba el pensamiento en la medida en que
tipiaba. Y escribía en una Remington entre cigarrillos, frutos secos y café.
Estudió
filosofía, pero se dedicó a la teoría política, o le gustaba creer que
sólo a eso se dedicaba. Abordó con originalidad y gran coraje intelectual temas
sobre los que había escasa bibliografía: Los orígenes del
totalitarismo fue su primer libro y llegó con su ciudadanía
norteamericana en 1951. Este, como todos los libros que siguieron, atrajo
halagos, críticas y desprecios. Nada la hacía desistir: las palabras fueron su
estilete, su bandera, su campo de acción, su vita activa.
Controvertida
y valiente, no dudó en denunciar a las Judenräte (Consejos judíos
de los guetos) cuando el mundo aún no estaba preparado para escuchar semejante
acusación; tampoco la acobardó explicar que no sentía ninguna clase de amor por
el pueblo judío ni por ningún colectivo en particular, como tampoco temió
al escribir sobre la violencia en Estados Unidos. Entendía muy bien lo que Elias Canetti
había expresado con sabiduría: “todo lo que ha ocurrido teme a su palabra”.
Quizá su
vida pueda explicar algo de su obra: nunca tuvo miedo de decir que era judía.
En una época de simbiosis judeo-alemana, muy tempranamente se ubicó del lado de
los que no estaban dispuestos a negociar.
Vida y
obra de Hannah Arendt se funden del mismo modo en que sus palabras se
transforman en acciones. Son acciones: golpean, sacuden, despiertan, enfurecen,
emocionan. Con ellas denunció lo tiránico, estudió lo inexplicable, manifestó
sus reveses, fue serena en sus réplicas y leyó con agudeza los acontecimientos
de su época.
Muchas de
sus palabras se cristalizaron en su vocación pedagógica; otras se solidificaron
en libros, algunas en columnas de opinión y muchas en largas conversaciones con
amigos.
En cada
palabra late su vida entera: los exilios, los dolores, los embates, los amores,
sus necesarias distancias y su reconciliación con la vida contemplativa.
No
domesticó lo que otros consideraban “arrebatos”, no se ubicó dentro de los
márgenes del espacio discursivo legitimado, pero fue inclaudicable al sostener
una altiva idea de justicia.
Fue una
intelectual de referencia en su tiempo y sin embargo cualquier escenario
resulta incómodo a la hora de situarla, requiere de gran estudio y de
elaboradas conexiones interpretar a qué criterios obedece su trabajo.
Toda
definición la reduce. Una pensadora independiente que no se contiene, que no se
inscribe en los ismos, que no posee el fervor del militante sino la
vibra de su enunciación. Su obra no tiene, por así decirlo, un hilo conductor,
no es sistemática ni rigurosamente científica, es del orden de lo errático así
como lo es el pensamiento y la vida misma.
viernes, 7 de octubre de 2011
ACTO POR LAS VICTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO DEL COLEGIO SARMIENTO COLEGIO Nº 2 DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
Por la presente me comunico con Ustedes para invitarlos/as el viernes 7 de octubre a las 16:00 hs., a la colocación de una placa en homenaje a los ex alumnos del colegio que fueron detenidos desaparecidos o asesinados por el terrorismo de Estado de la última dictadura civico-militar.
Asimismo, junto a gente de “Barrios por Memoria y Justicia” se prevé la colocación de una baldosa el próximo 24 de marzo, para contribuir a sembrar la memoria colectiva en el espacio público, como ya se ha hecho en otros sitios.
Los/as esperamos!
Día: 7 de Octubre de 2011
Hora: 16 horas
Lugar: Colegio Nº 2 - Libertad 1257 (entre Arenales y Juncal) - Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
CUANDO SARMIENTO MILITABA
Él siempre estaba quieto en el patio de la escuela mirando centenares de alumnos del Colegio Nacional que todos los días gritaban y saltaban. Solo los patios y las plazas entienden de gritos y de saltos.
Domingo Faustino, un personaje de época, perseguidor de gauchos e indígenas, símbolo del país del privilegio nos tuvo que aguantar.…
En la década del setenta, los alumnos del colegio veíamos el mundo con ojos de época. Todos nosotros, adolescentes de 13 a 17 años no habíamos vivido nunca en democracia. Durante décadas la mano oscura del poder militar y la de aquellos que los dirigían en las sombras imponían presidentes, ministros de educación, intendentes y por sobre todo, una sola mirada de la convivencia social: la represión.
Nos gustaban los Beatles, Almendra, Sui Generis. Los de pelo largo, cuando te dejaban y la policía no te lo cortaba a la fuerza en una comisaría, solo escuchaban rock o, como le decíamos “música progresiva”. Otros escuchaban a Banana, una música pegadiza a la que dejábamos de lado con el mote de “música complaciente”.
El Colegio Nacional Nº 2 venía de una mala fama en la década de 1960 por la presencia del grupo “Tacuara”, una agrupación antisemita que se dedicaba a perseguir a nuestros compañeros judíos. También era famoso por los festejos del Día del Estudiante.
En esa escuela, bajo la mirada siempre presente de Domingo Faustino, muchos de nosotros nos encontramos un día con un país que aceleradamente se reencontraba con la democracia. Y en ese proceso de dudas y certezas, de alegría y violencia nos tocó participar en esas paredes.
En 1972 le aguamos la fiesta al entonces Ministro de Educación de la dictadura de Lanusse, dirigidos por El Pato Zuker. Le arruinamos la fiesta del Día del Maestro, con la policía federal reprimiendo en toda la zona a los tres turnos del colegio.
El Pato era un tipo increíble. Fanático de Defensores de Belgrano y uno de los líderes de su hinchada era un tipo muy querido en todos los lugares que pisaba. Era hijo de un actor muy conocido, Ricardo Zuker. Tan amante de su club que, años después en el exilio, era capaz de saltar de alegría en un micro en España al leer en un diario argentino que el “Dragón” había ganado un partido. En 1980, en la contraofensiva, la larga mano de la dictadura nos privó de este compañero que hubiera sido un gran constructor de la Argentina. Hoy, la principal tribuna del estadio de Defensores de Belgrano lleva su nombre.
En mayo de 1973 perdimos nuestro primer compañero, Carlos Miguel Sfeir, quien fuera asesinado el 25 de mayo de 1973 en Devoto por pedir la libertad de los presos políticos. El colegio se cerró entonces casi una semana.
Aquel 1º de Mayo de 1974 en que Perón ofendió a la JP y tomó partido decididamente por la derecha peronista, los alumnos militantes de la UES del Nacional Nº 2 allí estuvimos. En la persecución que realizara contra nosotros la Juventud Sindical Peronista, fue duramente apaleado Chiche, quien salvó su vida en ese momento por haber sido confundido con uno de los atacantes. Ellos mismos, pensando que era propio, le dieron asistencia medica.
En Julio de 1974 al mediodía se escuchó en la radio que entrabamos a escondidas al colegio la noticia de la muerte del Presidente Perón. Al instante, los ojos de Domingo Faustino vieron a los alumnos retirarse de la escuela. Muchos de nosotros nos fuimos a Retiro, de allí a Olivos a despedir al Presidente. A la noche, una multitud de jóvenes llenamos sus calles de antorchas.
En esa época de violencia del terrorismo de estado en democracia, los alumnos del Sarmiento dimos testimonio en tiempos difíciles. Lo pagamos caro. Nunca reemplazaremos a Chiche, al Banana, al Pato, a Lennon, a Sfeir, ni podremos reparar la cárcel, el exilio y la tortura.
Pero estos homenajes nos devuelven los rostros de nuestros queridos compañeros de Colegio, apasionados, revolucionarios, generosos, resistiendo al olvido y siempre presentes en nuestro corazón.
PORQUE JAMAS PODREMOS OLVIDAR, PORQUE NO QUEREMOS PERDONAR… JAMAS
(Texto escrito por un ex alumno del colegio)
martes, 28 de junio de 2011
“Ante la excusa de que sólo se es una simple pieza, una rueda más dentro de un mecanismo, siempre cabe preguntar: “¿Por qué te convertiste en una pieza, por qué seguiste siendo una rueda en semejantes circunstancias?”
Hannah Arendt
Eichman en Jerusalén
lunes, 16 de mayo de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
Hannah Arendt: reflexiones sobre el amor
En el mes de mayo voy a dar el seminario Hannah Arendt: reflexiones sobre el amor en Museo judío, en Libertad 769.
Será un ciclo de charlas todos los viernes a las 17.30 hs.
Viernes 6/5
El amor a la vida
Viernes 13/5
El amor al mundo
Viernes 20/5
El amor fraternal
Viernes 27/5
El amor a las palabras
Requiere inscripción previa:
museojudio@judaica.org.ar o 4123-0832
Será un ciclo de charlas todos los viernes a las 17.30 hs.
Viernes 6/5
El amor a la vida
Viernes 13/5
El amor al mundo
Viernes 20/5
El amor fraternal
Viernes 27/5
El amor a las palabras
Requiere inscripción previa:
museojudio@judaica.org.ar o 4123-0832
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